sábado, 8 de agosto de 2009

QUISIERA QUE TODOS PROFETIZARAN•

Los profetas del Antiguo Testamento son una de las figuras bíblicas más peculiares y fascinantes. Con su predicación y extraño comportamiento esperaban remecer y despertar a sus oyentes. Isaías caminó alrededor de Jerusalén desnudo y descalzo para simular un prisionero de guerra. Jeremías compró un cántaro de greda y, tras reunir a algunos ancianos y sacerdotes, rompió el jarro contra el suelo. Esto, les dijo, es lo que Dios tenía preparado para Judá. Ezequiel llevó las extrañas acciones proféticas a nuevos niveles, al perforar la pared de su casa y afeitar su cabello y barba, manojos de los cuales cortó o quemó o arrojó al viento.
Es dudoso que alguien invitara a un profeta a cenar por segunda vez1. No sólo los actos de los profetas, sino también su imaginería eran desconcertantes. Amós se refirió con ira a las mujeres ricas de Israel llamándolas vacas gordas de la fértil región de Basán. Miqueas llamó caníbales a los líderes de Judá, quienes arrancaban los huesos y comían la carne de sus súbditos. No es de extrañar que muchos vean a los profetas bíblicos como personas enigmáticas, excéntricas. Aún así, no debiéramos permitir que estos curiosos actos y pronunciamientos nos hagan desechar a los profetas que los realizaron. La iglesia no puede permitirse ignorar la tradición profética de Israel.

MENSAJEROS DE DIOS
A menudo se malinterpreta a los profetas del Antiguo Testamento como personas que predecían el futuro, en una misma categoría con Nostradamus o Jean Dixon. Aunque parezcan enigmáticos, en un principio no predecían el futuro. Los profetas eran mensajeros que hablaban por Dios; traían un mensaje divino para el pueblo de Israel, necesario para un momento en particular. Como estos oráculos históricamente particulares han sido aceptados como Escritura con autoridad, sus mensajes se han convertido en profecía para cada nueva generación.
Los profetas vincularon consistentemente la correcta adoración con la vida correcta, y la idolatría con la injusticia. Le recordaban al pueblo de Israel su responsabilidad en el pacto con Dios, que la observancia religiosa y la forma en que vivía el “resto” de su vida eran aspectos inseparables. Las palabras de los profetas hacen eco de la declaración de Samuel a Saúl: “¿Qué le agrada más al Señor: que se le ofrezcan holocaustos y sacrificios, o que se le obedezca lo que Él dice? El obedecer vale más que el sacrificio, y el prestar atención, más que la grasa de carneros” (I S 15.22 NVI). Esta declaración resume el núcleo de la tradición profética. Dios quiere fidelidad y obediencia, no mero celo religioso para cubrir nuestros errores y omisiones.

• Copyright del Center for Christian Ethics, Baylor University para el original y la traducción. Traducción de Elvis Castro. Traducido y publicado con autorización del Center for Christian Ethics.
1 Frederick Buechner, Wishful Thinking: A Theological ABC (New York: Harper and Row, 1973), 73.



Este enfoque a la relación entre lo que se adora y cómo se vive resuena a través de todos los libros proféticos.
Como mensajero de Dios, Oseas les dijo a los israelitas “Lo que pido de ustedes es amor y no sacrificios, conocimiento de Dios y no holocaustos” (Os 6.6). La diatriba de Amós contra la indolencia de los ricos y la opresión del pobre son la esencia de la crítica profética de una religiosidad que se ha vuelto un fin en sí y desecha la justicia y rectitud. “Yo aborrezco sus fiestas religiosas; no me agradan sus cultos solemnes. Aunque me traigan holocaustos y ofrendas de cereal, no los aceptaré;…pero que fluya el derecho como las aguas, y la justicia como arroyo inagotable” (Am 5.21-22a, 24). Miqueas advirtió que Dios no requiere holocaustos o ríos de aceite, sino “practicar la justicia, amar la misericordia, y humillarte ante tu Dios” (Mi 6.6-8). Para los profetas, la vida religiosa era inherentemente una vida moral.
El justo Dios de Israel esperaba justicia de su pueblo. Dios quería que Israel formara una sociedad igualitaria, diferente a la de los egipcios o los cananeos, quienes tenían una monarquía que sobrevivía gracias a la laboriosidad de sus campesinos. La ley otorgada con el pacto buscaba prevenir la acumulación de la riqueza y el poder en un solo grupo. Cuando el pueblo desatendió las intenciones del pacto, el trato a los pobres y sin poder –el huérfano, la viuda y el extranjero- era un indicador de la corrupción de la sociedad.
Los profetas utilizaban una imaginería áspera y acciones extravagantes para penetrar la insensibilidad y saciedad de los miembros ricos y cómodos de la sociedad. Sus críticas eran punzantes y vehementes cuando las obligaciones del pacto eran ignoradas2. Profetas valientes como Natán y Elías enfrentaron a las familias reales insistiendo en que incluso los reyes poderosos como David y Acab debían ceñirse al pacto.
Los profetas, como ha indicado Abraham Joshua Heschel, eran iconoclastas que desafiaron las creencias cómodas y las pretensiones religiosas del pueblo3. Jeremías se paró en el Templo en Jerusalén y atacó la creencia de que era inviolable. Él hablo contra la noción popular y venerada de que nada podría sucederle al Templo, sin importar la infidelidad del pueblo hacia Dios. El pueblo adoptó “El Templo del Señor, El Templo del Señor, El Templo del Señor” como una invocación para su propia seguridad (Jer 7.4). En otra época, ellos podrían haber creado adhesivos para autos con la leyenda “Templo del Señor” o pulseras y poleras “TDS”. Jeremías casi resulta muerto por vociferar contra tales pretensiones. Muchos profetas eran personas solitarias que se levantaban contra reyes, líderes religiosos, y a veces contra la gente común. Con todo, durante el exilio algunos profetas bíblicos llevaron un mensaje de esperanza y consuelo a una Judá devastada por la guerra y exiliada. Cuando cambió la necesidad en Israel, los profetas variaron su tono.
Debemos recordar que los profetas eran representativos de la tarea asignada a todos los israelitas, quienes, como pueblo de Dios, tenían que ser un reino de sacerdotes mediadores entre Dios y el resto del mundo. El Libro de Números contiene un interesante relato de setenta ancianos que fueron escogidos para ayudar a Moisés a sobrellevar el liderazgo sobre los israelitas.

2 Walter Brueggemann, The Prophetic Imagination, segunda edición (Minneapolis: Fortress Press, 2001), 5-46.
3 Abraham J. Heschel, The Prophets: An Introduction, volúmen 1 (New York: Harper and Row, 1962), 10-12.

El pueblo reclamaba por su situación en el desierto, particularmente por su tediosa y rutinaria dieta de maná. Después de que los recién designados ancianos recibieron el espíritu divino, profetizaron en el desierto; otros dos hombres que fueron designados como ancianos pero se quedaron en el campamento también profetizaron. Josué aconsejó a Moisés que les reprendiera y que él mantuviera una posición única como profeta o vocero de Dios, pero Moisés respondió: “¿Estás celoso por mí? ¡Cómo quisiera que todo el pueblo del Señor profetizara, y que el Señor pusiera su Espíritu en todos ellos” (Nm 11.29). Josué se preocupó por el liderazgo de Moisés ante aquellos otros que profetizaban. A Moisés le preocupaba que la comunidad obedeciera al Señor. Moisés deseaba que todos en el pueblo de Dios pudieran hablarse unos otros respecto a las obligaciones como pueblo del pacto.

JESÚS COMO PROFETA
Los Evangelios presentan a Jesús como el mayor de los profetas4. Jesús es más que meramente un profeta, desde luego, pero nada menos. Sus críticas a los líderes religiosos de su tiempo reflejan claramente la tradición profética de Israel. Él los amonestaba para que sus vidas concordaran con su devoción hacia el Señor. Mediante una fuerte imaginería al estilo profético, los llamó “sepulcros blanqueados” y “nido de serpientes”. Citando a Jeremías, Jesús sacó a los comerciantes del atrio exterior del templo, porque entorpecían el testimonio del templo para los gentiles (Mc 11.17). Su postura profética contra los líderes religiosos y políticos le significó la muerte.
Las enseñanzas de Jesús también eran declaraciones proféticas. Su visión del reino de Dios, por ejemplo, tiene su raíz en la visión profética veterotestamentaria sobre la restauración de la creación. El libro de Isaías prevé un tiempo futuro de paz y justicia, cuando todas las criaturas sean reconciliadas, en paz unas con otras y con Dios (Is 11.1-10). Del mismo modo, Jesús describió el reino como una gran inversión de las rivalidades, de grandes y pequeños, ricos y pobres, y siervos y amos. La suya fue una visión profética del futuro de Dios, cuyo propósito era hablar al tiempo presente.
Jesús anunció que el reino de Dios estaba muy cerca para toda la creación. Algunos de su época esperaban a alguien que, como un gran rey davídico, restauraría la nación de Israel, repararía los agravios que se les habían causado, y establecería un reino de justicia y paz. Jesús aceptaba esta expectativa mesiánica, pero le dio un nuevo carácter. Él predicaba la paz en lugar de un violento ataque sobre sus enemigos. Jesús a menudo utilizó imágenes del campo y el hogar para describir el crecimiento del reino de Dios: sería como el brote de la semilla de mostaza, como levadura que hace leudar la masa, o como semillas esparcidas en tierra fértil. En estas metáforas agrícolas el reino llega gracias a la misteriosa obra de Dios y no mediante avances humanos.
Jesús instituyó un nuevo orden social. Quienes lo siguen deben servirse unos a otros, y no dominarse como los tiranos y señores de los gentiles. Ser grande en el reino equivale a servir, no a dominar.

4 Los teólogos hablan del triple ministerio de Cristo. Jesús fue profeta, sacerdote y rey. Lamentablemente, a menudo se pasa por alto el Jesús profeta, por el temor a implicar que era “sólo” un profeta.

Como el mayor de los profetas, Jesús nos reveló el propósito de Dios de formar un nuevo tipo de comunidad5. Como un nuevo Moisés, Jesús instituyó una nueva sociedad. Él dejó altas exigencias morales sobre quienes pertenecían a su nuevo pacto, no para recibir salvación, sino para expresar la salvación que recibían de parte de Dios.

LOS PROFETAS EN LA IGLESIA PRIMITIVA
El apóstol Pablo incluye la profecía junto con el servicio, la enseñanza, la exhortación, el liderazgo, la generosidad y la compasión como dones espirituales dados por Dios a los miembros de la iglesia (Ro 12.4-8; comparar I Co 12.8-11). Del mismo modo en que el cuerpo humano tiene muchos miembros que funcionan distintamente, para todos lograr la salud y bienestar del cuerpo completo, así también la iglesia, que es el cuerpo de Cristo, tiene muchos miembros con diversos dones para edificar y preservar la salud de la iglesia. Una lista similar en la carta a los Efesios indica que algunas personas están en la iglesia para ejercer como profetas (Ef 4.11-13). Los santos deben estar capacitados para el ministerio común, y los profetas están entre quienes trabajan para alcanzar ese fin.
“Empéñense en seguir el amor y ambicionen los dones espirituales”, incita Pablo a todos los miembros de la iglesia de Corinto, “sobre todo el de profecía” (I Co 14.1). Los profetas hablan a la comunidad de creyentes para “edificarlos, animarlos y consolarlos” (14.3). Debido a que la profecía tiene como fin edificar a toda la comunidad, es un don mayor que el de hablar en lenguas, que está orientado a los individuos. Pablo indica que cinco palabras comprensibles, de edificación y ánimo, son mejores para la comunidad que diez mil palabras en privado, por lo tanto los miembros de la iglesia debieran estar ansiosos por profetizarse unos a otros.
¿Qué es lo que estos profetas decían? ¿Enseñaban, como dice Santiago, que la religión pura ante Dios es visitar a los huérfanos y las viudas y guardarse sin mancha del mundo (Stg 1.27)? La insistencia de Santiago en que las obras deben acompañar siempre a la verdadera fe, hace eco de las críticas de Amós y Jeremías a la religión de Israel.
Podemos entrever los roles específicos de los profetas en la iglesia primitiva en el relato de Judas y Silas, quienes como profetas de la iglesia de Antioquía, “hablaron extensamente para animarlos y fortalecerlos” (Hch 15.32). Cuando otro profeta, Ágabo, les advirtió que se prepararan para un futuro tiempo de hambre, los creyentes de Antioquía comenzaron a ahorrar dinero para enviarlo a la iglesia de Jerusalén (11.28-30). Estos profetas, al igual que los del Antiguo Testamento, llamaron a su comunidad a cumplir su misión y obligaciones como pueblo de Dios. Los miembros de la iglesia los aceptaron como voces autorizadas pues la iglesia discernía cómo ella debía actuar en cuanto cuerpo de Cristo.

5 John Howard Yoder, The Politics of Jesus: Vicit Agnus Noster, edición revisada (Grand Rapids: William B. Eerdmans, 1994), 52.

Además de designar a personas específicas como profetas, el Nuevo Testamento también retrata a la iglesia toda como una voz profética para el mundo6. Pablo, cuando dijo a los corintios que el querría verlos a todos ellos profetizar, estaba ratificando el deseo de Moisés de que todos en el pueblo de Dios fueran profetas. El reconocimiento de algunas personas en particular en la iglesia, dotadas para servir como profetas, debiera recordar a todos los miembros de la iglesia su llamado a un ministerio profético.

¿QIÉNES SON HOY LOS PROFETAS?
¿Existen personas, ya sea en el ámbito nacional o en las congregaciones locales, que sean voces proféticas para la comunidad cristiana hoy en día? ¿Quién llama a la iglesia a evaluar la relación entre su adoración y su vida?
No estoy identificando a aquellos que son los profetas de la iglesia de hoy, ya que eso es algo que las congregaciones tienen que discernir en su vida en conjunto. Los cristianos deben “probar los espíritus”, examinar en sus comunidades las palabras de cada profeta (I Jn 4.1; comparar I Co 14.29). Debemos escuchar las voces que oímos alrededor nuestro y buscar aquellas que apunten al pulso de la iglesia, que puedan leer las señales de los tiempos, y llamen al mundo a volverse al Dios que encontraron en Jesucristo.
Al tiempo que en la iglesia deliberamos sobre cómo vivir, los profetas nos llaman a la fidelidad a Cristo y nos mantienen pendientes de lo que él espera de su pueblo mientras tomamos decisiones y enfrentamos dificultades. Ellos nos remecen para que veamos claramente las necesidades de la hora presente. Ellos cuestionan las pretensiones religiosas que nublan nuestro juicio y descubren los ídolos que ponemos ante Dios. Quienes tienen el don de profecía nos ayudan a entender nuestra situación a la luz del nuevo camino de Dios para el mundo.
Los profetas, como enfatizó Pablo, edifican a toda la iglesia para que se convierta en una voz profética para la cultura a su alrededor. Jesús estableció e hizo posible, mediante su vida, muerte y resurrección, una nueva forma de estar en el mundo. Con su vida y su cruz como nuestro paradigma, la iglesia vive en el Espíritu, en el camino de Jesús. Así, la vida de la iglesia debiera servir como una palabra profética para la comunidad circundante7.
Aunque los profetas del Antiguo Testamento en principio hablaron a los israelitas, también emitieron oráculos contra las naciones vecinas a causa de sus pecados. Ellos declaraban que Jehová no es simplemente una deidad tribal, sino que es el único verdadero Dios del universo. Por su parte, Jesús describió el reino de Dios formado a partir de todas las naciones, pueblos y tribus. Como representante provisional de este reino, la iglesia también debe ser un cuerpo que trascienda los límites de nación y etnicidad. En nuestra existencia dispersa, los cristianos todavía aprendemos que las preocupaciones de Dios no se pueden identificar con las de ninguna nación en particular.

6 Karl Barth, Church Dogmatics, volume 4, part 3.2, translated by G. W. Bromiley (Edinburgh: T&T Clark, 1962), 895-98.
7 Yoder, 185-87.

De hecho, esta es una razón por la que los cristianos en Norteamérica necesitan escuchar las voces proféticas de las iglesias en Asia, África y Latinoamérica.
Junto con Moisés y Pablo, anhelamos que todos en el pueblo de Dios profeticen. Mi tradición cristiana a menudo habla acerca de la condición sacerdotal de todos los creyentes, que significa que todos los miembros interceden y se ayudan unos a otros. Así también debiéramos hablar de la condición profética de todos los creyentes. Todas las personas en la iglesia, ya sea pastores, diáconos o profesores de escuela dominical, abuelas o jóvenes, teólogos o novatos; todos tienen oportunidad de volver la iglesia a su camino cuando divaga por sendas y asuntos periféricos.
Como creyentes, deberíamos proclamar proféticamente la verdad en amor, y mutuamente custodiar la responsabilidad ante nuestras obligaciones. Que nuestra oración sea que todos puedan ser profetas, preocupados por la vida del pueblo de Dios en cuanto testigo para el mundo. completo

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miércoles, 22 de julio de 2009

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lunes, 6 de julio de 2009


Quizás usted se pregunte, como lo hice yo primero cuando Ed Vanderkloet me pidió que expusiera frente a ustedes, ¿Que tiene que decir un filósofo a la miembros de un sindicato?. ¿Está automáticamente calificado un filosofo para hablar en todo tipo de temas, incluyendo las relaciones sindicales?. Pienso que ustedes lo saben mejor. El hecho es que yo conozco muy poco acerca del mundo de las relaciones sindicales y no puedo comenzar a decirles nada nuevo acerca de los problemas específicos de ser un cristiano en el mundo de las relaciones sindicales. Acepté la invitación para hablar con ustedes esta tarde por una razón bastante diferente (Aparte del hecho de que simplemente me siento halagado). Yo acepté porque la lucha de la CLAC en el campo de las relaciones sindicales es una lucha tremenda, una lucha que yo, como profesor de historia de la filosofía de una institución cristiana de enseñanza, estoy también vitalmente involucrado. Considerando que peleamos en diferentes flancos, estamos luchando en la misma guerra, contra un enemigo común y es de crucial importancia que nosotros integremos nuestros esfuerzos guerreros. Hay un sentido en que el tipo de trabajo que yo realizo en el Instituto para estudios cristianos es comparable al trabajo de inteligencia militar—Encontrando y comunicando a línea de combate en nuestro lado cual es la guerra que se avecina y cuales son las estrategias del adversario. Para la filosofía es una la área donde la batalla espiritual del hombre es peleada con especial intensidad.
introducción

Quizás usted piense que este tipo de charla es militarista e inapropiada para una comunidad cristiana. Cristianismo, usted dice, es una religión del amor, Cristo es un Rey de paz, Los frutos del Espíritu son bondad, gentileza y paciencia. Todo esto es verdad, pero solo es verdad en el contexto de una guerra de la que la Biblia habla muy claramente. Hablar de amor y bondad fuera de este contexto es hacer del cristianismo una religión de escuela dominical y perder completamente el poder y alcance de la religión bíblica. El amor del cual Jesús el Cristo habló, y del cual el demostró para nuestra salvación, es el amor a los enemigos, motivados por una fuerza mayor de la que nosotros podemos mostrar; la mansedumbre y la gentileza en la que el Nuevo testamento promete y requiere son la fuerza interior para no tomar represalias en el tipo de provocaciones hostiles. La dimensión de hostilidad, enemigo, batalla, conflictos armados y generales, estrategias de defensa y asalto, nunca están ausentes en el renovado mensaje radical del nuevo testamento en Cristo. Y es porque esta guerra es tan total como lo es esta renovación, implicando a cada uno de nosotros en cada aspecto de nuestras vidas, política, económica, eclesiástica, estética, intelectual, emocional o cualquier otra - que yo como tímido filósofo en Cristo puedo sentirme libre de hablar a un sindicato de trabajadores cristianos sobre ideas y el papel ellos juegan en nuestras vidas, ya que ellos una parte importante del conflicto de perspectivas de vida contrarias en las que el CLAC y sus luchas se encuentran consagrados.

Escuche conmigo las advertencias de Pablo a los Colosenses sobre el tema de la filosofía. El dijo:

Deja que tu caminar diario sea en Cristo Jesús, el Kyrios, la forma en que has venido a conocerle (por instrucción oficial). Ten tus raíces en el, siendo construido en el y así obtener (progresivamente) fuerza en la fe, y deseo desbordante con acciones de gracias. Debes estar en guardia, y no dejar que nadie use la filosofía para tomarte prisionero y llevarte lejos como un botín de guerra. Esto no es nada mas que un vacío ardid en los que los hombres tradicionalmente piensan en línea con agobiantes principios de este mundo, pero no en línea con Cristo.

Este es un lugar en la escritura donde la palabra "filosofía" ocurre, y deseo que tu notes particularmente que esta ocurre en un contexto de imagen militar. Filosofía, Pablo dice (además debemos recordar que en esos días toda la filosofía era pagana), pueden ser los medios en las manos de los enemigos para tomarte cautivo en un conflicto espiritual entre la vida enraizada en Cristo y la vida de acuerdo al mundo. La palabra griega que pablo usa es sylagogein que significa literalmente, "llevar como botín de guerra", y nosotros conocemos que es lo que eso significaba para el mundo antiguo. Los derrotados en una batalla, si no han sido eliminados son tomados como botín por los vencedores, y subsecuentemente vendidos como esclavos, lo que representa una vida de duro trabajo.

Este es el contexto filosófico y de guerra espiritual del que deseo hacer unas pocas observaciones acerca del tema "las ideas tienen piernas". Las ideas tienen piernas en el sentidos de que ellas no son descarnadas abstracciones creadas en una torre de marfil académica, por el contrario son reales fuerzas espirituales que van a algún lugar, están en marcha en el ejercito de "alguien", y tienen un efecto diseminado en la practica diaria de nuestra vida. Déjenme leerles una cita de John Maynard Keynes, quizás el mas influyente economista desde Adam Smith y Kart Mark, del que sus propias ideas sobre economía han renovado las políticas económicas del siglo veinte en naciones industrializadas. En el capítulo veinticuatro de su mágnum opus, La Teoría General del Empleo, los intereses y el dinero, el escribe lo siguiente:

Las ideas de economistas y filósofos políticos, ambas cuando están en lo correcto y cuando están equivocadas son mas poderosas que lo que comúnmente se entiende. En efecto, el mundo es gobernado de otra manera. El hombre practico, que cree que está exento de cualquier influencia intelectual, usualmente es esclavos de un economista difunto. Hombres locos en autoridad, que escuchan voces en el aire, destilan sus locuras de algún escritor académico de unos años atrás. Estoy seguro de que el poder de los intereses establecidos es vastamente exagerado comparado con la progresiva invasión de las ideas.

Este es el fenómeno que Keynes llama "la progresiva invasión de las ideas", con el efecto de que "el mundo esta gobernado de otra manera" es que tenemos que observar la perspectiva bíblica de un conflicto de espíritus en la historia. Este es el punto de contacto entre el historiador de la filosofía cristiana y el trabajador cristiano en otros ámbitos, esto es, sin embargo, lejano a ser solo algo de estudios académicos.

Para ilustrar mi punto, me gustaría llamar su atención sobre una serie de conceptos comunes que representan el tipo de influencia de las ideas de la que estoy hablando. Cada uno de estos pares es comúnmente usada en la conversación diaria, y aparecen constantemente en las revistas que leemos (cualquiera que sea, Reader’s Digest, Time Magazine, o The Nation), nuestros periódicos, en nuestros programas de radio y televisión, en los textos escolares y en los discursos de los lideres sindicales y políticos. Sea que ocurran en pares o solos (ya que la presencia de uno presupone al otro), esas palabras y los conceptos que representan, son frecuentemente maliciosos vehículos del la llamada "progresiva invasión de las ideas" del que keynes hablaba, en la que ninguno puede estar sin ser afectado. Considere los siguientes pares:

Hechos y Valores

Trabajadores y Dirección

Teoría y Practica

Mental y Físico

Razón y emociones

Iglesia y Mundo

Libertar y autoridad

Fe y ciencia

Filosofía y Teología

Cada uno de los nueve pares de palabras que presentamos representa una tentación de categorizar un cierto tipo de dimensión de nuestro mundo de acuerdo a la visión de alguna influencia de pensamiento filosófico o movimiento del pasado.

Y digo "tentación", porque cada uno de los nueve pares listados presupone, creo, un análisis religioso distorsionado de alguna importante dimensión de nuestro mundo. Tome por ejemplo "Hechos y Valores". Este par regresa al movimiento filosófico del neo-kantianismo el cual fue grande en Europa, especialmente en Alemania, en la ultima parte del siglo diecinueve y principios del veinte. De acuerdo al neo-kantianismo "hechos" son cosas que pueden ser objetivamente y ciertamente conocidas; "valores" son creaciones humanas subjetivas que no tienen validez aparte de darle significado al mundo del hombre. Es un "hecho" que el agua se congela a los 0 grados Celsius y pensar de otra manera es estar equivocado. Pero solo es un "valor" creer que un crimen debe ser castigado, o que el adulterio esta equivocado, o que Jesús es el Cristo. Sobre estas cuestiones se puede pensar de forma diferente, pero no puede estar equivocado. Hechos son verdaderos no importa qué, de los valores se puede decir que son "verdaderos" sólo en el sentido de que son ampliamente sostenidos por una determinada sociedad o un período de la historia. La distorsión religiosa en este punto de vista es evidente para todos hijos en el cuerpo de Cristo porque es Dios y no el hombre, quien da la ley.

Sin embargo, las influencias la distinción neo-kantiana, propagadas ampliamente a través de las ciencias sociales en las universidades, han sido tan grandes hasta hoy que la mayoría de los cristianos no están dispuestos a hablar mas de "ordenanzas divinas" o incluso de "orden moral" como se usó en el siglo veinte, sino que se refieren mas bien a sus "valores" cristianos, lo que implícitamente reconoce que sus convicciones no tienen valor objetivo valido o estado verdadero. A causa de esta prevaleciente conversación del "valores" y de todas sus implicancias, se ha vuelto prácticamente imposible para los cristianos, especialmente en ámbitos académicos, creer que "no mataras" es tan verdadero como el hecho de que el agua se congela a 0 grados Celsius. El uso se ha vuelto tan común que a casi nadie, incluyendo la mayoría de los cristianos, toma cualquier excepción del Primer Ministro Trudeau (el mismo altamente entrenado en las ciencias sociales) cuando el dice en un discurso que los Canadienses deben encontrar "nuevos valores" si deseamos enfrentar la crisis de nuestro tiempo.

Mí punto es que en esas palabras y frases de aspecto aparentemente inocente son en su conjunto una perspectiva idolatra del mundo, una completa distorsionada mentalidad y un patrón humanista que subliminalmente es progapandeado por el mundo.

Esas ideas no son indefensas especulaciones que profesores realizan en torres de marfil, sino que son ideas con piernas, ellas marchas en un ejercito, están involucradas en una guerra, y en esta guerra hay bajas. Aquellos profesores en su torre de marfil son seres humanos religiosos participan como todos nosotros son su máxima lealtad. Y a través de existenciales e intelectuales luchas aprenden a discernir la gran batalla entre Satanás, el adversario, y el Cristo de Dios.

No tengo tiempo suficiente en este contexto para examinar con ustedes cada uno de los nueve pares de conceptos que listé hace unos momentos. Algunos de ellos estoy seguro no necesitan ser dilucidados ante esta audiencia. No es un secreto que el uso del par "trabajadores y dirección", que son tan comunes en nuestro discurso diario, regresa atrás al concepto marxista de la lucha de clases, una distorsión secular de la noción bíblica de guerra espiritual. Cuando un el editor de un periódico en tiempos de elección se refiere al "voto sindical", nosotros entendemos que implícitamente esta dividiendo la población en un esquema falso, no importa cuan programadamente realista la influencia de la idea de la lucha de clases pueda ser hablada. El simple hecho de que en el día presente las realidades sociales virtualmente nos fuerzan a hablar de "voto sindical" nos da la prueba del poder moldeador practico de una idea filosófica.

En los límites del tiempo asignado, me gustaría tomar sólo un breve vistazo a dos mas de los nueve conceptos gemelos mencionados anteriormente, los cuales tienen una particular relevancia para el tema que estamos debatiendo. Me gustaría destacar brevemente el uso actual de "teoría y práctica" e "iglesia y mundo", porque ellos llevan precisamente la forma inconsciente de pensar que todos tienden a seguir, acerca de relaciones de trabajo y filosofía y relaciones de trabajo y la religión.

Es algo irónico que uno de los mas influyentes ideas filosóficas es que las ideas teóricas no tienen piernas desde donde pertenecen hacia áreas impracticas o irrelevantes, en estas áreas ellas son meramente "académicas". Esta noción de impracticabilidad de la teoría va atrás, por extraño que pueda sonar a la distinción aristotélica entre la vida practica y la vida teórica. Aristóteles ( y una larga tradición después de el, incluyendo mucha de la teología cristiana) vio la verdadera realización del hombre en lo teorético, y esto dejo siglos de desden oficial por lo practico, especialmente incluyendo también toda la área de lo que nosotros llamamos "trabajo". Pero la reacción moderna a esto, especialmente en mucho del anti-intelectualismo del nuevo mundo, simplemente optaron por la bocina de oposición de lo falso frente al dilema de lo practico versus lo teórico, no dándose cuenta que la verdadera distorsión reside en el dilema en si del que seguimos comprometidos. Este es un ejemplo clásico de cómo aparentemente conflictivas ideas se unen para compartir problemáticas, donde ninguno de los dos contendores son concientes de su acuerdo fundamental. Si analizamos esta problemática, seguramente notaremos que esta va hacia atrás, hacia una línea que nos lleva a Aristóteles. Las mismas palabras "practica" y "teoría" son palabras griegas que acuñan en el presente el significado del la ética filosófica aristotélica. La distinción es una función del paganismo aristotélico, en el que se deifica la teoría humana o la función analítica, y que como tal, es un buen ejemplo de lo que Pablo quería decir cuando se refería al peligro religioso de la filosofía pagana. Esto también se ilustra bien en el punto que Pablo hace a los romanos concerniente al hecho de que el hombre fuera de Cristo (y el se refiere especialmente a la pagana "sabiduría" o filosofía) se tornó adorador de la criatura en vez de adorar al Creador.

Así como las sociedades paganas menos desarrolladas adoraron a las bestias y aves en sus religiones, de este modo Aristóteles, como muchos filósofos griegos antes y después de el, separaron un aspecto de la realidad creada, la capacidad de razonamiento del hombre, le entregaron el completo estatus de dios. Habiendo caído en esta idolatría de lo racional, todas las restantes funciones y actividades humanas fueron echadas en un saco y despreciadas con respecto a esta, y fueron indiscriminadamente etiquetadas como "practica". Las palabras de Aristóteles "practico" y "teórico" por lo tanto se convirtieron en portadores de una completamente distorsionada visión filosófica griega del relativo valor de los diferentes tipos de actividades humanas el resultado ha sido, entre otras cosas, una tradición de muchos siglos que no dio valor o estatus al trabajo no teórico.

La visión bíblica es bastante diferente. En la Biblia no existe uso para las palabras "practica" o "teórico" ni (lo que es mas importante) siquiera divide el trabajo diario del hombre frente a Dios en intelectual o no intelectual. Consecuentemente, ella nunca contrata ese tipo de actividades o entrega un estatus mayor o menor de una frente a otra. La única distinción de superior o inferior que la escritura reconoce como distinciones validas son la obediencia y desobediencia, y ellas cortan a través de cada dimensión y aspecto de nuestra vida en el mundo. (es crucial, por ejemplo, entender que el uso que las escrituras hace de términos semejantes como "sabiduría" o "necedad" que son a la vez igualmente "practico" y "teórico"). Perdiendo de vista la trascendencia del Creador en cual toda la creación y todos sus potenciales son igualmente llamados a servir, los filósofos de la Grecia pagana infiltraron una falsa, dicotomía distorsionadora dentro de la integralidad de la vida humana frente a Dios, y esta categorización falsa ha sido perpetuada por siglos usando las palabras "practica" y "teoría" en una manera aristotélica. Como resultado, es difícil para nosotros hoy en día recapturar la visión del teorizar del hombre, como de un largo numero de otras, creacionalmente coordinadas, interrelacionadas y de igual nivel/valor actividades y funciones en la vida del hombre, cada una con un especifico llamado a servir al Señor en obediencia cooperativa.

La noción de "lo practico" entonces, en su valor cargado de oposición a lo "teórico" es un seudo concepto derivado directamente de la idolatría filosófica griega, y esto es verdad no solo cuando exaltamos el intelecto en detrimento de otras funciones, sino también cuando igualmente nos ponemos de lado del anti-intelectualismo para glorificar lo "practico" en detrimento de lo "teórico". Esta verdad incluso puede tomar vestiduras cristianas, ya sea como doctrinarismo teológico o un pietismo anti-intelectual que contrasta "doctrina" y "vida" como si la doctrina (como el Nuevo Testamento claramente enseña) no fuera un importante y constitutivo elemento de nuestra total vida frente a Dios.

Pero es tiempo para que me mueva hacia mi ilustración final.

Es común en nuestro días, como lo ha sido por siglos en la tradición cristiana, hablar de "iglesia" y "mundo" como dos conceptos que están coordinados y son complementarios. Es mi convicción que esta aparentemente inocente forma de hablar esta enraizada, con las implicaciones que ella trae, en una visión cristiana de la vida profundamente distorsionada que ha tenido un alcance histórico de consecuencias que moldean nuestra vida hasta el día de hoy. A pesar que este par de palabras no derivan de la filosofía tanto como de la teología, lo discutiré en este contexto porque esta ilustra tan bien el punto general que estoy desarrollando de las ideas y su impacto. Por otra parte, es solamente por causa de la poderosa influencia de la tradición filosófica occidental que los teólogos han venido a hablar de esta manera de la iglesia y el mundo.

Hay una filosofía de la cultura humana y la sociedad oculta en la forma en que los cristianos comúnmente unen las palabras "iglesia" y "mundo". "Iglesia" significa la iglesia institucional (con sus clérigos y otros cargos), y todo el trabajo cristiano con o bajo su auspicio. El "mundo", para ello incluye todas las instituciones y contextos que caen fuera de la iglesia antes definida, como también toda actividad humana conducida por ella. El estado y la política, industria y trabajo, universidad y estudios, familia y cuidado del hogar – todas pertenecen al mundo y son seculares. Las implicaciones que esto conlleva representan cuales son las materias de la religión, santificación y redención solo tienen aplicación en la iglesia. El "mundo" es religiosamente neutral o innegablemente malvado.

No tengo conocimiento cuando esta fundamental manera de categorización humana de las instituciones y actividades nació. Se que fue firmemente establecida y tomada por cierta por la padre de la iglesia latina Cipriano en el siglo tercero. Sospecho que esta retrocede a la primera generación de intelectuales griegos convertidos, que se volvieron lideres en la iglesia cristiana muy cercana a la época apostólica. Su crianza filosófica griega causo en ellos fundamentalmente la mala interpretación de conceptos claves de las escrituras incluyendo específicamente lo que ella indicaba de "mundo".

En las escrituras, y especialmente en el nuevo testamento, la palabra "mundo" tiene un numero de diferentes significados. Algunas veces, por ejemplo significa simplemente "creación" o "humanidad", pero existe un significado centralmente religioso que se establece como patrón, y el significado de este ha sido muy mal entendido. Encontramos por ejemplo, en Juan, cuando Cristo dice "mi reino no es de este mundo" o en Santiago, que nos dice que debemos mantenernos nosotros mismos "sin mancha del mundo" o en pablo cuando habla de los "primeros principios del mundo", en pedro cuando habla de escapar de "la contaminación del mundo".

Lo que "mundo" significa en esos contexto es simplemente un reino de oscuridad opuesto al Reino de Dios. Este se refiere a la totalidad de too lo que esta perdido en el pecado y alienado de Dios, incluye todo lo que es pecaminoso, desordenado y malvado. Satanás es llamado "príncipe de este mundo" y donde sea que Satanás o sus agentes puedan torcer, distorsionar o pervertir cualquier buena creación de Dios, allí encontramos al "mundo" en un sentido religiosamente cargado. No hay nada en toda la extensión y amplitud de la buena creación de Dios que estuviera intocable por la corrosiva influencia de esta corrupción generalizada, esto nos muestra cuan radical fue la caída, y cuan extensiva es la reclamación de Satanás. Pero con la venida del Reino de Dios en Jesucristo todas las cosas son en principio hechas nuevas.

El punto que trato de contrastar es que "mundo" no es "iglesia", sino Reino de Dios, y ambos con creaciones amplias. Como se tiene un amplio rango de efectos del pecado, transformando la creación en "mundo", así existe un amplio rango de alcance del Reino de Dios, entregando salvación, redención y reconciliación. Hablando de "iglesia" y "mundo" en la actual manera caemos en la tentación de ver al mundo como un área, una realidad de la creación y de la vida creacional del ser humano, y, mas aún, somos inconcientemente persuadidos de el renuevo religioso no se aplica a aquella área.

Quizás pueda clarificar mi punto con una simple ilustración. Podemos comparar el orden creado (incluyendo todas las ordenanzas creacionales para instituciones y actividades en el mundo) hacia una apaisada red compuesta de dos columnas paralelas de cuadrados, como esas barras de chocolate plano que uno puede quebrar en pequeñas piezas cuadradas.

Al tomar un par de cuadrados en un momento, nosotros podemos usar esta red para clasificar varios tipos de instituciones creacionalmente dadas. Supongamos que en el tope de los cuadrados pares situamos "iglesia institucional" con todas sus correspondientes funciones y actividades, el siguiente par será "el estado" con sus actividades particulares, y así siguiendo hacia abajo, agregando empresa de negocios, cuidado familiar, la universidad, etc. En esta vía estamos marcando varias distinciones creacionales de la actividad humana. Ahora que ocurre con la mentalidad "iglesia y mundo" que están en la cima de los dos cuadrados de la barra de chocolate (representando a la iglesia institucional) si esta es cortada, y el resto de la barra es designada como el "mundo". Ya que el reino de Dios y la religión obviamente pertenecen al mundo, este tipo de categorización por implicación rompe con la realidad "secular", la que esta en política, trabajo, estudios, arte, etc. Las consecuencias de semejante visión, por supuesto, es que no hay renuevo cristiano en esas áreas, con el consiguiente resultado de que una gran porción de la cultura humana es abandonada por los cristianos a favor de los humanistas.

Pero las escrituras nos enseñan un diferente análisis de la cultura y la sociedad. La distinción entre Reino (no iglesia) y mundo corre a través de cada dominio de la vida. Para unirlo a nuestra analogía, la visión bíblica responde a quebrar nuestra barra de chocolate a lo largo, con la clara distinción de que este quiebre emerge en cada una de las arenas de la actividad humana. Esta es la antitesis entre los trabajos de la carne y el fruto del espíritu, la que emerge donde sea que los discípulos de Cristo participen la cultura o en cualquier otra actividad. Pero este quiebre ( y aquí es donde la analogía se rompe) no es sobre líneas creacionales. La distinción entre el Reino de Dios y el reino de las tinieblas no es que uno pertenece legítimamente a la creación. Retornando a nuestra imagen militar. La línea de división entre ellos es realmente la línea de batalla de la guerra espiritual en la que todos estamos comprometidos. Cristo como Rey esta peleando para recuperar el territorio ocupado usurpado por su gran adversario Satanás, y El ya ha ganado la batalla decisiva en su resurrección.


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En conclusión, deseo traer su atención nuevamente a un pasaje de San Pablo. Este es de II de Corintios 10. Aquí nuevamente pablo habla de las ideas humanas en un contexto de guerra espiritual. El usa la imagen militar de cerco:

Es cierto que vivimos en la carne, pero nosotros no libramos la guerra de acuerdo a la carne. Las armas de nuestra guerra no son de carne. Ellas son motores de guerra que toman su poder de Dios para demoler las justificaciones de las defensas humanas. (con ellos) demolemos los razonamientos y cada bastión que se levante contra el conocimiento de Dios; tomamos cautiva cada idea y la hacemos obedecer en Cristo.

La imagen es de una ciudad sitiada. En el lado de los asediadores esta el misionero Pablo, el conocimiento de Dios, la autoridad de Cristo y los arietes del poder divino. En el lado de la ciudad sitiada están las ideas de los hombres, los razonamientos y argumentos que ellos erigen en defensa propia como almenas contra el conocimiento de Dios. El enfrentamiento no es de igual a igual, porque las fuerzas del general Cristo aplastan y derriban por el poder de Dios, la pared de argumentación defensiva, toma prisioneros a los defensores de la ciudad, y establece la autoridad de Cristo sobre los pensamientos de los hombres así que en adelante debemos lealtad y obediencia solo a El. La ciudadela de la mente de los hombres ha sido tomada y Cristo gobierna soberanamente tras sus murallas.

Este es un poderoso lenguaje, y un mensaje que nosotros en un siglo veinte secularizado hace bien en tomar en serio. Las ideas están en grueso de la batalla entre las fuerzas de Cristo y Satanás y negar su importancia es por nuestra cuenta y riesgo. Hay una guerra en la que todos estamos involucrados. Ustedes están involucrados y yo estoy involucrado, cada uno en su propio puesto. Algunas veces la lucha puede ser desalentadora, porque nosotros perdemos contacto unos con otros y parece que estamos luchando solos en la batalla. Pero en algunas ocasiones podemos experimentar la solidaridad en batalla para un Rey común. Al mismo tiempo nosotros celebramos el hecho que estamos en el lado ganador, porque la batalla decisiva se ha ganó dos mil años atrás. Podemos perder una batalla por acá u otra por allá, pero la guerra ya fue ganada. Estamos en estos momentos solo en operaciones de barrido. En estas operaciones de barrido ustedes y yo juntos, filosofo, bibliotecario, chofer de camiones, abogado, profesor, ama de casa, artista y estudiante – estamos todos con un puesto asignado, y trabajamos solidariamente en el Señor quien no excluye clases o profesión o recorrido de vida. Nuestras ideas también tienen piernas, y ellas por gracia de Dios, están en marcha.
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